Nunca he sido buena a la hora de soltar por la boca todo aquello que se acumula en mi interior, ese montón de palabras que poco a poco forman un gran atasco dejándome apenas aliento.
Así que mi mejor forma para expresar aquello que llamamos sentimientos, es a través de un lápiz y un simple y vacío papel.
Escribir ocupa el lugar de hablar.
Todo se ve reflejado en unas cuantas páginas que quizá, y probablemente sea así, nunca lleguen a ser leídas.
Puede que en muchas ocasiones ese montón de palabras vayan con algún significado que probablemente alguien debe descifrar, o que directamente vayan tan claras que ese alguien se de directamente por aludido.
Jamás son palabras de rencor y mucho menos por despecho, sino simplemente por quitarme esa espina que llevo dentro y poder desahogarme aunque solo sea un poco.
Dicen que no es bueno dejar dentro lo que hace daño. Es sufrir por sufrir. Herirte a ti misma. Dejar que todas las cicatrices que llevas se vayan abriendo poco a poco y nunca lleguen a cerrarse.
Por eso mismo comienzo este blog.
Porque se que no hay mejor manera de soltar todo aquello que se acumula dentro, que expresando entre líneas lo que algún día se quedó grabado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario